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jueves, 15 de noviembre de 2018

Carta a un Viejo Profesor

Querido Profesor: Hoy me acordado de usted, de su clases, de su manera de ser, y todo lo que aprendí con usted y gracias por inculcarme el amor por la Historia.

 Hace aproximadamente 25 años acabe el Bachillerato, concretamente hace 25 años. En aquel momento tenía claro lo que quería estudiar y era la carrera de Geografía e Historia. Después de 5 años de carrera, decidía que lo mejor era opositar y ganar una plaza como profesor de Enseñanza Secundaria.
Fueron años duros, años de espera; no había oposiciones prácticamente, y tuve que esperar al año 2000 para presentarme a las oposiciones. Pagué la novatada, suspendí el primer examen. En el año 2002 me vuelvo a presentar, por una décima no pasé a la encerrona. Tuve que esperar al año 2004, para pasar a la encerrona, lo hice fatal, pero era un paso. A partir año 2005 comencé a trabajar. Llevó 12 años trabajando. Y estos años la enseñanza ha cambiado mucho.

               Lo que más me gusta son los alumnos, transmitir conocimientos, transmitirles mi pasión por la Historia y sobre todo que tengan un buen recuerdo de mí. Lo que más me disgusta es el poco apoyo de las familias a los docentes y su reprobación continua y la falta de apoyo de los equipos directivos.

     ¿Cuáles son mis mayores fortalezas? Mi fortaleza de conocimientos, los buenos resultados conseguidos y el trato respetuoso con los alumnos.

¿Cuáles son mis mayores debilidades? En mis primeros años, pensaba que todos los alumnos eran buenos. Mentira, si te pueden fastidiar, calumniar y machacar, no dudan en hacerlo.

En los últimos años he mejorado sobre todo en el trato con los alumnos más conflictivos, disciplinarlos y frenarlos.

En definitiva, como profesor aprenderé continuamente.

Un saludo.     



   



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