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lunes, 2 de octubre de 2017

Trabajo realizado para el curso Convivencia Escolar: prevención e intervención. Edición septiembre 2017 (INTEF)".

¿Cómo es la realidad de mi centro?

En el  centro que he trabajado, los modelos que priman para la resolución de conflictos, son una combinación del disciplinar y el mediador. Ello se debe en gran parte a que la administración regula e impone a través del los Reglamentos Orgánicos de Centros, de los Decretos de Derechos y Deberes de los alumnos y en los Reglamentos de Régimen Interno de los Centros.

        Los modelos tratan de mantener la disciplina en el centro, y mejorar la convivencia en el mismo, para que redunde en un mejor ambiente en el aula. Se entiende que con que el marco disciplinar debe ser la última medida a la que se debe recurrir. Comenzando con tareas de mediación, que realiza le mediador de convivencia,para en el caso de que su tarea no sea afectiva, ir aplicando sanciones graduales, llegando al expediente disciplinario como medida extrema. Esta combinación de dos modelos trata de mantener el orden dentro del centro y evitar la conflictividad dentro del centro.
       
        Los principales inconvenientes de la aplicación de estos modelos  son la nula colaboración de las familias, en muchos casos,  que nos consideran a los profesores como el enemigo a batir, y no valoran la labor educativa. Y en otros casos,  se debe a la propia actuación del equipo directivo, que en todos los casos trata de minimizar las sanciones disciplinares, evitando expulsar a los alumnos del centro y en casos más extremos enviándolos al aula de convivencia.

         La implantación de un modelo dialógico sería complicada por la nula colaboración los padres y de algunos alumnos. Aunque por parte del equipo directivo y el  claustro de profesores tuviera la predisposición a aplicar este  modelo, la respuesta de los padres y de los alumno sería minoritaria. Intentar aplicar este modelo sería lo deseable. Se necesitaría crear un clima de convivencia positivo que propiciara crear un marco que permitiera implantar este modelo.

          La atención a la diversidad en el centro se marca desde un modelo inclusivo como es preceptivo por ley, pero la realidad tiende a implementar un modelo mixto (disciplinar y mediador). Esto se justifica por  necesidades pedagógicas como organizativas, e incluso para prevenir posible conflictos entre los alumnos.
 Los agrupamientos son homogéneos según nivel educativo: existe un programa bilingüe inglés en toda la etapa de la ESO, siendo reversible al finalizar los tres primeros cursos de la ESO, si los alumnos no alcanzan el nivel de inglés ajustado para ese curso.  En otro orden  existen  materias de refuerzo, desdobles y adaptaciones  curriculares significativas para alumnos con NEE, todas estas actuaciones están reflejadas en las programaciones didácticas.  Los profesores tienen en su horario, horas apoyo según las necesidades del centro, y por la tarde se ha aplicado el programa PROA

En el centro no existen interacciones basadas en el diálogo igualitario en el centro. No existen esas evidencias porque el modelo dialógico no se ha implantado en el centro. Lo más parecido a esto son las actividades de convivencia basadas en la puesta en marcha y desarrollo del programa alumno-ayudante: un alumno que apoya a otro, cuando este tiene problemas y puede actuar como mediador ante el centro, siendo nexo de unión este alumno con la orientadora y el mediador de convivencia.

 El centro tiene recogido en Proyecto Educativo de Centro la existencia de espacios de diálogo, pero la realidad nos dice que  no existen espacios de diálogo y deliberación debido a que el contexto socioeconómico no lo favorece.
       La participación de las familias se realiza a través del Consejo Escolar y su participación sería informativa,consultiva y decisoria. Las asociaciones de Padres serían otro de los instrumentos de participación.

Las principales barreras para la participación activa en el centro, es el desinterés de los alumnos, la hostilidad de muchos padres y la poca valoración del acto educativo en sí y de los docentes  . Las oportunidades para ampliarla muy poca.Una de las opciones sería la creación de una escuela de padres o la participación de los padres en actividades del centro a través de talleres.

Como conclusión podemos afirmar que para la implementación de un modelo dialógico, sería necesario elaborar un plan a largo plazo, efectivo y realista para tratar de aplicar progresivamente el modelo, estableciendo mesas de convivencia entre todos los sectores educativos para buscar un punto de encuentro, como he mencionado anteriormente.


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